Munetaberri. El único txakoli de Bilbao

 


Las faldas del monte Arraiz acogen uno de los mayores viñedos de Vizcaya, con 6,5 hectáreas
JON MAYORA  BILBAO.  
 
 


Disponer de un buen suelo con una excelente orientación, y tener claro qué hacer. Son los ingredientes de un proyecto que dos hermanos pusieron sobre la mesa en Bilbao hace una década y que se ha convertido en una realidad consolidada bajo la denominación de Txakoli Munetaberri.

La marca surge de una explotación cercana a 7 hectáreas de vid, de ‘ondarrabi zuri’, en las faldas del monte Arraiz. Es el único txakoli de Bilbao.

La silueta del puente y la iglesia de San Antón lo acreditan en la etiqueta de sus botellas.

La actividad ha servido para recuperar, además, una ocupación que a finales del siglo XIX y principios del XX desbordaba las laderas de los montes bilbaínos y que casi llegó a desaparecer a causa de una plaga de filoxera y, décadas más tarde, por el desarrollo industrial, que prácticamente vació de moradores los caseríos de la villa. Muneta fue uno de ellos. En él residió Pedro ‘Montaña’, abuelo de sus actuales propietarios, con su familia hasta que encontró trabajo en el astillero Euskaduna y se fue a vivir a la ciudad. «Subía a menudo y siempre le recordamos junto a sus vacas y al lado de viñedos», explica Mari Mar, una de sus nietas y socia de la actual explotación familiar.



Junto a su hermano, Mari Mar decidió recuperar el caserío y embarcarse en este proyecto. «Muneta necesitó una reforma integral, como cualquier otra casa que no ha estado ocupada durante varios años», reconoce. Paralelamente a la rehabilitación contemplaron la idea de darle un uso «porque le teníamos mucho cariño». En este contexto, la familia apostó por recuperar el txakoli «en reconocimiento a lo que habían hecho nuestros abuelos. Es un homenaje a ellos», aseguran.

Con las ideas claras, los propietarios de Muneta recurrieron a la Denominación de Origen Bizkaiko Txakolina en busca de ayuda. «Sabíamos que queríamos trabajar con un producto autóctono y llevar a cabo las ilusiones de nuestros abuelos», insisten los dos hermanos. Después de estudiar el terreno y comprobar que tenía una «excelente» potencialidad por el tipo de tierra y la orientación, en 2003 llegaron las primeras plantas procedentes de Francia con el correspondiente ‘pasaporte’ que autentificaba las cepas. «Apostamos por la variedad ‘ondarribi zuri’ porque queríamos hacer un txakoli, txakoli», añaden los cosecheros. Evitaron «hacer experimentos trayendo uva que no va con este clima ni con esta tierra».

Los resultados de su trabajo se vieron a partir de 2006. Las 20.000 plantas que habían llegado tres años antes a las faldas de Arraiz dieron sus primeros racimos. La uva fue procesada, como lo hacen ahora, en la bodega Iturrialde, en Larrabetzu. Con estos primeros caldos nació la denominación Munetaberri y el txakoli elaborado en Bilbao volvió a aparecer en el mercado. Después de distribuir 50.000 botellas con la cosecha de 2009, los responsables de la sociedad familiar aseguran que «es muy pronto para ver un rendimiento real. Es un hobby un poco caro -bromea Mari Mar- que continúa necesitando de inversión, inversión…».



Recolección a mano

Muneta ha activado ya toda su maquinaria para poder ofrecer dentro de seis meses su nueva cosecha a los consumidores. Una añada que se prevé «extraordinaria» por las características atmosféricas que han acompañado al desarrollo de la uva durante la primavera y el verano. Habrá que esperar a marzo de 2011 para comprobar si la previsión del enólogo de la casa, José Ramón Calvo, se cumple.

Cerca de una treintena de trabajadores han participado en la vendimia este año. En cuatro días -las tareas finalizaron el sábado- se han recogido 37.500 kilogramos de uva, «un 25% menos» que en 2009. La recolección se ha llevado a cabo a mano porque la orografía tampoco permite muchos excesos», explica Mari Mar, y los racimos han sido enviados a la bodega en cajas de 15 kilos «para que la uva vaya suelta y no se rompa».

Con la vendimia de este año finalizada, los dueños de Munetaberri se marcan como reto consolidar el proyecto y ampliar el número de viñedos hasta llegar a 10 hectáreas. «Somos novatillos en el mercado, pero parece que tira para adelante. Hemos hecho una fuerte inversión y tenemos que esperar la amortización correspondiente», razona su propietaria.


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Munetaberri es uno de los escasos viñedos urbanos del mundo. La filosofía de la bodega es la sostenibilidad manteniendo la tradición en la elaboración y el respeto por la tierra para obtener la máxima expresión del suelo.

Producción integral de viñedo propio y variedades de uva seleccionadas hacen que este txakoli sea muy buena opción.

Desde el inicio, el proyecto fue plantar hondarrabi zuri, uva perfectamente adaptada al clima y al suelo, con personalidad propia y gran potencial enológico. En los últimos años y dentro de las normas del Consejo regulador, se han plantado otras variedades con el objetivo de obtener una gama de vinos más amplia: zerratia, riesling y hondarrabi beltza. 


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